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TRASCENDENCIA DE GALLO DE VIDRIO ...

TRASCENDENCIA DE GALLO DE VIDRIO ... - Gallo de Vidrio
 
 
TRASCENDENCIA DE GALLO DE VIDRIO EN LA SEVILLA LITERARIA DESDE LOS AÑOS SETENTA
Por el profesor José Cenizo Jiménez, Universidad de Sevilla
 
    Se cumplieron en 2002 treinta años de la aparición de G. V. en el panorama poético y cultural de Sevilla. A comienzos de 1972 daba sus primeros frutos -la revista Algo Nuestro, luego Gallo de Vidrio- la ilusión de José Matías Gil y Juan Manuel Vilches, principales impulsores, por crear un órgano de expresión para las nuevas voces poéticas de Sevilla.
    Cuando surge este autodenominado "movimiento" de jóvenes entusiastas en el ambiente literario, Sevilla, en lo concer­niente a revistas y a grupos poéticos, salía de un periodo de letargo y apatía. Entre finales de los sesenta y principios de los setenta surgen la colección de libros Ángaro y Aldebarán y las revistas Cal y Algo Nuestro. Un poco más tarde, lo harán la colección Vasija del grupo Barro, la revista Calle del Aire y el colectivo Dendrónoma.
    Uno de los valores de G. V. es, por tanto, el haber contri­buido en esos años a la recuperación del pulso poético de Sevilla. Aunque durante los años sesenta hubo importantes personalidades en la lírica sevillana -Joaquín Caro Romero, Alberto García Ulecia, Andrés Mirón, José María Requena, Julia Uceda, Aquilino Duque, entre otros- se produjo, desde finales de los cincuenta, una dispersión y la práctica desaparición de las revistas y colectivos literarios. La crisis de los años sesenta no fue de poetas de calidad, sino de órganos colectivos de expresión y difusión (colecciones, revistas, tertulias). En este último aspecto fue apreciable -y así fue reconocido, entre otros, por el profesor López Estrada- la llegada de A. N.
    La adopción inmediata del rótulo Gallo de Vidrio para la revista y el grupo no era inocente. Se tomó esta denominación de un verso del "Romance a la Guardia civil" de García Lorca y significaba una consigna nítida de lucha por denunciar los males -culturales, pero también de otra índole- de la sociedad, especialmente de la andaluza. Pretendían ser "vigilantes como el gallo y transparentes como el vidrio", alineándose, con valentía y sinceridad, junto a los poetas comprometidos -Neruda, Alberti, Otero, Celaya, León Felipe, Antonio Machado, etc.- en la constitución de un amplio frente cultural. Creían, algunos con vehemencia, en el poder transformador y redentor de la poesía y del arte.
    La trascendencia de G. V. en el panorama poético sevillano y andaluz a lo largo de sus más de quince años -efectivos- de existencia debe observarse en una doble direc­ción. De un lado, su labor estrictamente creativa y editorial, de difusión de obras poéticas fundmentalmente. Del otro, su constante actuación como frente cultural (ideologizado) en la organización de numerosos actos -tertulias, recitales, homena­jes...-.
    Como grupo editor, ha publicado, desde 1972, más de treinta números de una revista poética que llegó a contar con más de doscientos colaboradores y cuya calidad de contenido y de impresión, poco a poco, fue mejorando notablemente. Algunos de estos primeros colaboradores de los años setenta son hoy poetas conocidos y reconocidos en Andalucía e incluso fuera de ella, como Joaquín Márquez, Ángel García López, Jesús Fernández Palacios, Francisco Vélez Nieto, Manuel Jurado López, etc.
    Se editaron hojas volanderas dedicadas a poetas -Cernuda, Antonio Machado, Bécquer o Juan Ramón Jiménez, entre otros- , general­mente como complemento a los respectivos homenajes públicos. Y, sobre todo, G. V. ha editado, hasta el momento (cerramos a mediados de 2002), treinta y siete obras poéticas en su colección Algo Nuestro y Torre de la Plata. Siete de ellas son antologías de los miembros y colaboradores. El resto, son libros de autor (veintiuno pertenecen a miembros del grupo; los demás, a colaboradores o premiados en el certamen de poesía).
    Más de una treintena de libros y de números de la revista que ha servido para difundir los primeros poemas de poetas luego maduros, premiados en prestigiosos concursos, como es el caso de Carmelo Guillén, Rosa Díaz, Emilio Durán u Onofre Rojano.
    Como frente cultural, el grupo organizó recorridos poéticos y homenajes dedicados a diversos poetas, algunos aún "malditos" en los años setenta en España, como Luis Cernuda, Antonio Machado o León Felipe. A veces el acto de homenaje adquiría connotaciones extraliterarias, de reivindicación socio-política, como el de Bécquer -cuya casa natal defendieron con uñas y dientes de la especulación-, el de Rilke -que tuvo que celebrarse en el consulado alemán por censura gubernativa- o el de Antonio Machado en 1975 -con la negativa de la duquesa de Alba para celebrarlo en el interior de su Palacio, donde madura el limonero al que cantó el poeta-. Sacaron del olvido al poeta Juan Sierra, animándolo a asistir a la tertulia El Desván de la librería de viejo de la calle Pedro Niño (ya en otra ubicación) y mantuvieron contactos personales con Miguel Á. Asturias, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre o Rafael Alberti.
    Como ha quedado debidamente reseñado en este trabajo, G. V. ha organizado ocho convocatorias del premio de poesía del mismo nombre, numerosísimos actos de presentación de libros, recitales en universidades, institutos, colegios y centros culturales o cívicos, exposiciones, tertulias, programas de radio, etc., tratando de acercar la cultura al pueblo más llano y considerando siempre aquélla como interartística. Así, música, literatura, pintura, etc. se han mezclado, armónicamente, tanto en recitales como en publicaciones. La organización de algunos de estos actos, en aquellos años de predemocracia, significó algunos contratiem­pos con la censura, debido a un valor social y un poder de convocatoria que hoy día parece haber perdido la poesía. Este esfuerzo por expresar una cultura viva y humana, y por llevarlo a las gentes, es uno de los valores, no estrictamen­te literario si se quiere, del colectivo.
    Esta labor de años -dura por la falta de subvenciones oficiales y por la ingratitud de toda tarea cultural- ha sido reconocida públicamente en diversas ocasiones: el catedrático Francisco López Estrada -entonces en la cátedra de Literatura española de la Universidad de Sevilla- apoyó a A. N. en sus difíciles albores; Dámaso Alonso, a su vez, animó a los miembros del grupo, con quienes se fotografió en 1975; críticos y poetas de prestigio, como Rafael Alfaro o Ángel García López, dedicaron reseñas elogiosas a las primeras antologías; la Cadena S. E. R. nombró a G. V. "Sevillano del año" en la sección de Literatura en 1974, y Alejandro Rojas Marcos, el alcalde de Sevilla, recibió a los miembros del colectivo en 1972 como reconocimiento a su labor de creación y de difusión cultural en Sevilla. El Ayuntamiento publicó una antología de los miebros del grupo en 1994. Los medios de comunicación se han hecho eco, frecuente­mente, de estas activida­des, si bien la crítica literaria no ha seguido con excesiva continuidad sus publicaciones.
     Sólo juzgando a G. V. desde esa doble perspectiva -la creativa y la divulgativa- seremos justos en la consideración que, globalmente, nos merezca. G. V. es, sin discusión, uno de los grupos poéticos más activos de la Sevilla cultural de los años setenta y ochenta. Poetas como Juan Manuel Vilches, José Matías Gil, Miguel Á. Villar, Emilio Durán, Carmelo Guillén Acosta, Amalio García del Moral, Ramón Reig, Jesús Troncoso, Rosa Díaz o Enrique J. Rodríguez Baltanás han pertenecido o pertenecen aún al colectivo. Otros, como Fernando Rodríguez Izquierdo, Mercedes Castro, Antonio Rodríguez Jiménez u Onofre Rojano, han obtenido premios convocados por el colectivo.
    G. V. supo estar a la altura de las circunstancias históricas y sociales de los años setenta y ochenta sin descuidar la creación y la divulgación artística y literaria, en los noventa, con profunda renovación de miebros y enfoques colectivos, se dedicó especialmente a tertulias y edición de pliegos y libros. En el umbral de una nuevo siglo, a la altura de 2002, se abre, una vez más (renovarse o morir), ua nueva etapa cuyos frutos el tiempo –y todos nosotros- esperamos ver.  
     8. RELACION DE LIBROS EDITADOS POR GALLO DE VIDRIO
 
COLECCIÓN DE LIBROS ALGO NUESTRO (Indicamos el número de la colección, el título del libro, el autor y el año de edición; así como, en caso, la abreviatura usada para designarlo en este estudio).
 
1. Azulejos (abreviatura Az.), antología, 1973.   
2. La granada (abreviatura G.), antología, 1974.
3. La mano florecida, Amalio, 1974.
4. Aldaba de minutos en la puerta de todos y de nadie, Juan Manuel Vilches, 1975.
5. Aljibe (abreviatura Al.), antología, 1975.
6. Paralelo 40, Emilio Durán, 1975.
7. Sonata por un amor, Francisco Mena Benito, 1976.
8. Cantaro (abreviatura C.), antología, 1976.
9. Al aire el canto del gallo (abreviatura A. C. G.), antología, 1979.
10. La música, Ramón Reig, 1980.
11. La célula infinita, Rosa Díaz, 1980.
12. Nuba para una aurora andalusí (abreviatura N. A. A.), antología, 1980.
13. Testamento en la luz, Amalio, 1980.
14. Romances andaluces, José Matías Gil, 1981.
15. Ese tul sombrío de negras formas, Ramón Reig, 1981.
16. Muñecos de barro, Miguel Ángel Villar, 1981.
17. Radiografía del dactilógrafo (El poeta periodista), Ramón Reig, 1981.
18. Onírika, Jesús Troncoso, 1982.
19. Alquibla, Amalio, 1983 (Serie Torre de la Plata).
20. Ejercicio de retina, Emilio Durán, 1983 (Serie Torre de la Plata).
21. Volver del tiempo, María Cinta Montagut, 1983 (Serie Torre de la Plata).
22. Canto a nadie, Onofre Rojano, 1983 (Serie Torre de la Plata).
23. Cantabile, Rosa Díaz, 1983.
24. Exposición de la carne, Juan Jiménez García, 1983 (Serie Torre de la Plata).
25. De un amor, Joaquín Sánchez Vallés, 1983 (Serie Torre de la Plata).
26. Recinto en la palabra, Fernando Rodríguez Izquierdo, 1983 (Serie Torre de la Plata).
27. Del hombre y otras piedras, Juan Sebastián, 1984 (Serie Torre de la Plata).
28. La mar es tu substancia, Pilar Marcos Vázquez, 1985 (Serie Torre de la Plata).
29. Colección de sombras, Manuel Ángel Martín López, 1991.
30. Rumor de azuda, Enrique Jesús Rodríguez Baltanás, 1991.
31. Hombre del aire, Luis Alberto, 1992.
32. De la tierra al aire (abreviatura T. A.), antología, 1992.
33. La gaviota fosfórica, Ángel Sánchez Escobar, 1993.
34. Realidad virtual, de Benito Mostaza.
35.Chuflerías, de Miguel Ángel Villar (Serie Torre de la Plata).
36. Junto a los luceros, de Miguel Ángel Villar.
37. Lebasí, de Miguel Ángel Villar.
 
COLECCION DE LIBROS DE ENSAYO GALLO DE VIDRIO:
 
1. El cine, otra literatura, Ana Recio Mir, 1993.
 
COLECCIÓN DE LIBROS DE ENSAYO EL DESVÁN:
 
1. La expresión comunicativa, varios autores, 1993.
2. Temas de economía cotidiana, Manuel Á. Martín López, 1993.
3. La poesía de Andrés Mirón. Análisis de una trayectoria poética (1965-1990), de Tomás Pedroso Herrera, 1994.
4. Entrevistas con actores sevillanos, de Pastora Moreno,1994.
5. La información binaria. Emotividad y simplicidad en el Peridismo, de Ramón Reig, 2000.
6. Historia de un colegio de Triana: San Jacinto, de Concha Hernández y Virgilio Martín, 1995.
7. La quintacolumna, de Ricardo Crespo, 2000.
 
COLECCIÓN DE LIBROS NUEVO SOPORTE (EN DISQUETE):
 
1.        Altozano. 25 años de Gallo de Vidrio (Antología de textos), 1997.
2.        Principios de producción periodística, Juan Luis Manfredi Mayoral, 1999.
3.        Yo, de Fernando Fedriani Martel, prólogo de Odón Betanzos, 2000. Premio de poesía Gallo de Vidrio-Nueva Alameda.
4.        Gutenberg.es, de José Manuel Gómez y Méndez, 2000.
 
 
 
 
 
 
 
CAP. IV
(Del libro Poesía sevillana: grupos y tendencia (1969-1980), Universidad de Sevilla, 2002)
            EL COLECTIVO GALLO DE VIDRIO
              
1. ACERCAMIENTO HISTÓRICO-CRÍTICO.
 
    A finales de 1971, los jóvenes poetas José Matías Gil (1946) y Juan Manuel Vilches (1952-1981) aglutinan a su alrededor a un grupo de inquietos poetas. A comienzos de 1972 - considerado el año fundacional del colectivo- publican el primer número de una revista poética a ciclostil, Algo Nuestro, que pronto cambiaría su nombre por el de Gallo de Vidrio. Este título, que también dio nombre definitivo al movimiento artístico-literario, fue tomado del "Romance a la Guardia Civil" de García Lorca: "Cuando llegaba la noche, / noche que noche nochera, / los gitanos en sus fraguas / forjaban soles y flechas. / Un caballo malherido llamaba a todas las puertas. / Gallos de vidrio cantaban / por Jerez de la Frontera. / El viento vuelve desnudo / la esquina de la sorpresa, / en la noche platinoche, / noche, que noche nochera". Esa denominación fue tomada como una consigna y resumía simbólicamen­te toda una declaración de intenciones: el colectivo o "movimien­to" pretendía ser "vigilante como el gallo y transparente como el vidrio". Obrar con valentía y sinceridad, denunciar todo lo que en la cultura, y en la sociedad en general, debe ser denunciado. Según aquel lema, sus miembros y colaborado­res participaban de la idea del "poeta en la calle", de la cultura cercana y acercada al pueblo, exenta de narcisismos. Creían, algunos muy firmemente, en el poder reivindicativo, transformador y redentor de la poesía y del arte. En consecuen­cia, y a lo largo de diferentes etapas durante veinte años de existencia, estos jóvenes artistas y/o poetas no sólo se han dedicado a escribir poemas y/o pintar cuadros, sino que, entusiasmados con la idea de la función social del Arte, intenta­ron conectar con la sociedad y sus problemas, no sólo los de carácter cultural, sino también los de índole social o incluso política. En momentos decisivos y delicados de la historia reciente de Andalucía o del mundo han alzado su grito en favor de la libertad y de la paz: la participación activa, con pancarta incluida, en las manifestaciones a favor de la autonomía andaluza en diciembre de 1977 o en las celebradas contra la Guerra del Golfo en enero de 1991, por ejemplo, así lo demuestran.
    Los frutos de este empeño creativo y difusor de la Cultura han sido numerosos desde aquel ya lejano -y tan distinto- 1972 hasta hoy. A principios de la década de los setenta, momento en que surge Algo Nuestro y Gallo de Vidrio, el panorama poético sevillano, en lo que a revistas y a grupos se refiere, se remozaba tras unos años de letargo. Testimonios de esta resurrec­ción son las colecciones de libros Ángaro y Aldebarán y las revistas Cal y Algo Nuestro. Un poco más tarde, surgirían la colección Vasija del grupo Barro, la revista Calle del Aire y el colectivo Dendrónoma. Uno de los valores de Gallo de Vidrio es, por tanto, el haber contribuido entonces a la recupera­ción del pulso poético de la Sevilla de los setenta.
    Las actividades públicas de Gallo de Vidrio son numerosas: revista de poesía, colección de libros, tertulias, viajes y recorridos poéticos, Premio de Poesía, recitales, exposiciones, etc. El colectivo ha publicado, desde 1972, más de treinta números de una revista poética -Algo Nuestro, luego Gallo de Vidrio- que llegó a contar con más de doscientos colaboradores. Entre éstos, algunos poetas que con el tiempo han adquirido renom­bre en el panorama poético andaluz: Joaquín Márquez, Ángel García López, Jesús Fernández Palacios, Onofre Rojano, Hugo Emilio Pedemonte, Francisco Vélez Nieto, Manuel Jurado López, Carlos Álvarez, Diego Ropero Regidor, Julio Vélez, etc.
    La revista ha tenido diversos formatos, desde la página tamaño folio a ciclostil hasta el pliego a imprenta y en color. Poco a poco, se impuso la calidad sobre la cantidad, con un criterio sin duda acertado y positivo para el futuro del colectivo. Lo que en los primeros números de Algo Nuestro era torrentera ilusionante e ilusionada (incluso poemas de niños tenían cabida), cantidad no siempre aceptable, con los años se convierte (sobre todo con los pliegos de la etapa 1980-83) en calidad, en sosegada creación ya madura.
   En el Consejo de Redacción de la revista trabajaron a lo largo de las sucesivas etapas los siguientes colaboradores: Juan A. Ballesteros, Paula Cuadrado, Pablo Calleja (administrador), José María García, María Dolores García, Juan Manuel Vilches, Ángel Moruno (administrador), José Luis Portilo, Lorenzo Rastrero, Manuel Santos, Carlos A. Vilches, José Matías Gil, Miguel Ángel Villar, Emilio Durán, Carmelo Guillén Acosta, Amalio García del Moral, Ramón Reig, Jesús Troncoso, Mayte Chicón, Rosa Díaz, Manuel Ortiz, Juan Pinto, Pepe Abad (ilustra­ciones) y María José García del Moral (ilustraciones).
    Discrecionalmente, se editan hojas volanderas dedicadas a poetas como Cernuda, Bécquer, A. Machado o Juan Ramón Jiménez. Suelen corresponder a homenajes públicos organizados por el grupo, algunos de ellos revestidos de fuerte reivindicación cultural e incluso política. Con ilusión y valentía -necesarias en los años setenta predemocráticos,- homenajearon a poetas "malditos" u olvidados como Bécquer -cuya casa natal en Sevilla defendie­ron con uñas y dientes de la especulación-, Juan Ramón Jiménez, García Lorca, Luis Cernuda, León Felipe, Al-Mutamid, Pablo Neruda, Virgilio, Rilke -acto que hubo de celebrarse en el consulado alemán por censura gubernativa- o Antonio Machado -en 1975, con negativa de la duquesa de Alba para celebrar el acto en su Palacio, cuna de Antonio; o en 1979, con motivo del cuarenta aniversario de su muerte, en la Plaza de Santa Marta de Sevilla, donde inauguraron un recital-homenaje que contó con la participación de más de cien poetas-. Sacaron del olvido al poeta Juan Sierra y mantuvieron encuentros personales con Miguel Ángel Asturias, Dámaso Alonso o Rafael Alberti.
    Gallo de Vidrio viene editando, aunque con actitud de guadiana editorial, la colección de libros de poesía Algo Nuestro, con treinta y siete obras publicadas hasta el momento en que cerramos cronológicamente nuestra investigación. Siete libros de esta colección, de bellísimos títulos de sabor andaluz, son selecciones de un nutrido grupo de colaboradores: Azulejos (1973), La granada (1974), Aljibe (1975), Cántaro (1976), Al aire el canto del gallo (1979), Nuba para una aurora andalusí (1980) y De la tierra al aire (1992). Se completa la colección con obras de los siguientes autores: Amalio G. del Moral (tres libros: La mano florecida, núm. 3; Testamento en la luz, núm. 13; Alquibla, núm. 19), Juan Manuel Vilches (Aldaba de minutos en la puerta de todos y de nadie, núm. 4), Emilio Durán (dos libros: Azulejos, núm. 1; Paralelo 40, núm. 6), Francisco Mena Benito (Sonata por un amor, núm. 7), Ramón Reig (tres libros: La música, núm. 10; Ese tul sombrío de negras formas, núm. 15; Radiografía del dactilógrafo, núm. 17), Rosa Díaz (dos libros: La célula infinita, núm. 11; Cantavile, núm. 23), José Matías Gil (Romances andaluces, núm. 14), Miguel Ángel Villar (cuatro libros: Muñecos de barro, núm. 16; Chuflerías, núm. 35; Junto a los luceros, núm. 36; Lebasí, núm. 37), Jesús Troncoso (Onírika, núm. 18), María Cinta Montagut (Volver del tiempo, núm. 21), Onofre Rojano (Canto a nadie, núm. 22), Juan Jiménez García (Exposición de la carne, núm. 24), Joaquín Sánchez Vallés (De un amor, núm. 25), Fernando Rodríguez Izquierdo (Recinto en la palabra, núm. 26), Juan Sebastián (Del hombre y otras piedras, núm. 27), Pilar Marcos Vázquez (La mar es tu sustancia, núm. 28), Manuel Ángel Martín López (Colección de sombras, núm. 29), Enrique J. Rodríguez Baltanás (Rumor de azuda, núm. 30), Luis Alberto Ambroggio (Hombre del aire, núm. 31), Ángel Sánchez Escobar (La gaviota fosfórica, núm. 33) y Benito Mostaza Galiano (Realidad virtual, núm. 34). Entre los números 19 y 28 la colección se abrió a la Serie Torre de la Plata, con un formato nuevo, de menores dimensiones, como recuerdo y homenaje a la Torre de la Plata, entonces por restaurar y por recuperar por y para la ciudad de Sevilla. M. Á. Villar, con Chuflerías (núm. 35), recuperó puntualmente este formato para la colección. Si entre los autores existe un buen grupo de poetas andaluces de reconocido prestigio, los prologuistas no desmerecen en categoría. Entre otros, han firmado palabras introductorias de aliento y de análisis José Carlos Gallardo, Manuel Barrios, Antonio Guerra, Aurora de Albornoz y Luce López Baralt.
    Tal como ocurrió con la revista, la colección -especialmente las antologías- fue ganando en calidad en detrimento de la descuidada cantidad. Aquella etapa inicial tan productiva cumplió, sin embargo, un importante objetivo, señalado por el profesor López Estrada y por el crítico Matías de la Rosa: satisfacer la necesidad palpable, en el panorama sevillano de principios de los setenta, de dar a conocer nuevas voces y, especialmente, las mejores, las de más futuro de entre las habidas en torno a la revista Algo Nuestro y Gallo de Vidrio. Poetas entonces desconocidos -y casi adolescentes- y hoy reconocidos y premiados en prestigiosos certámenes, como Ramón Reig, Emilio Durán, Rosa Díaz, Onofre Rojano o Carmelo Guillén Acosta, publicaron sus primeros versos en estas revistas y antologías. Tanto en la revista como en la colección la calidad ha sido muy desigual y la variedad muy notable. Así, enocntramos el intimismo y la sencillez de Juan Manuel Vilches, el romanti­cismo aliado con la crítica social de Miguel Á. Villar, las composiciones amorosas salinianas de Juan Antonio Ballesteros, el tierno y agradable decir de Mayte Chicón, el coloquialismo filosófico-revolucionario de Ramón Reig, el verso florecido de luz, amor y andalucismo sincero de Amalio, el dominio técnico de Rosa Díaz, el verso andalucista y romanceril de Pepe Gil o de Jesús Troncoso, la cuidada expresión en verso libre de Manuel Ángel Martín López o la serenidad inquieta de la lírica de Ángel Sánchez Escobar. Una diversidad de posiciones en lo que a ideario y a expresión poéticos se refiere que ha sido bien estudiada por la profesora y catedráti­ca Elena Barroso en el amplio artículo "Contribución al estudio del actual panorama poético de Sevilla: el Colectivo Gallo de Vidrio", publicado en la revista Cauce de la Escuela de Magisterio de Sevilla (1984: 79-137). Según la profesora Barroso, en la producción de los miembros principa­les del colectivo se encuentran muy diversos matices: actitud comprometida que se proyecta en dirección vertical o existencial y horizontal o social, esteticismo contemplativo, intimismo amoroso y presencia especial del ingrediente andalucis­ta (paisaje, paisanaje y problemática de esta región). En el aspecto formal, observamos esta misma variedad: vigor del romance, fórmulas de poesía experimental o visual (la más destacada, El Tarol Armonicismo, presentado por el pintor Amalio en el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla en 1982), imágenes con apoyatura moderadamen­te irracionalista y pictórica, estrofas clásicas junto con versolibrismo. En el apartado “Estudio literario” ahondaremos en estos aspectos.
    Son variaciones temáticas y estilísticas que no han impedido que el colectivo pregonara, sin embargo, su afán de unidad en un objetivo común. Las palabras de la solapa de la antología Al aire el canto del gallo (1979) lo certifican: "(...)la utiliza­ción y desarrollo de la Poesía, de ese indispensable fruto nacido del alma en su contacto con el mundo, para cambiar profundamente una realidad que no gusta, que anquilosa y aniquila y que por ello es preciso desobedecer".
    Otra de las actividades del colectivo fue la organización del Premio de Poesía "Gallo de Vidrio", desde 1975 y con carácter anual. Los poemas de los galardonados se iban publicando en las antologías (así los poemas de Jesús Rivero Ruso, Jesús Beráste­gui, Mercedes Castro o Antonio Rodríguez Jiménez) y libros individuales de la colección (es el caso de los galardonados Onofre Rojano, Fernando Rodríguez Izquierdo, Juan Sebastián o Pilar Marcos Vázquez).
    Estas iniciativas se completan con numerosísimos actos públicos como tertulias, recitales, exposiciones, etc. en emisoras de radio, bibliotecas (especialmente “El Desván”), colegios e institutos, Universidad, casas de cultura en barrios y pueblos, etc. Todo un despliegue creativo y de acción cultural interartís­tico a lo largo de muchos años. Un largo periodo durante el cual el colectivo pasó por muy diferentes etapas o épocas de mayor o menor actividad y cohesión entre sus componen­tes. Según la plantilla de las revistas, Gallo de Vidrio ha vivido seis etapas diferentes: primera época (1972-73), auroral e ilusionada, y difícil a la vez, en la que se publicaron veinti­cuatro números de la revista y los primeros títulos de la colec­ción; segunda (74-75), de asentamiento de la calidad lírica e importantes actos reivindicativos, como el homenaje a Antonio Machado; tercera época (78-79), tras tres años de escasa actividad, marcada por una continuidad difícil pero segura de la colección y de la revista, así como por los nuevos tiempos políticos de lucha por la democracia y por la autonomía andaluza (el grupo tomó partido abiertamente por ciertas opciones socio-políti­cas, lo que provocaría la escisión del mismo y el abandono de algunos miem­bros). Se mantuvo una "revista hablada" de poesía en Radio Cadena Española.
    En la cuarta época (80-83) se publican seis números de la revista y nada menos que ocho títulos de la colección. La quinta época (83-85) conoce poca actividad editorial. Se mantiene el Premio de Poesía y la publicación de la obra ganadora, pero el colectivo languidece, hasta que en 1985 se disuelve. Cinco años duró este letargo, que no muerte definitiva, pues, aunque no como colectivo conjunto, los diferente ex-miembros siguieron en plena actividad poética y cultural integrados en otros colectivos que ellos mismos fundaron (Zéjel, Carro de la Nieve, Aldaba y Guilloti­na del Aire, Lumbre, etc.). A finales de 1990 el colectivo se reagrupa y resurge con ímpetu en la escena cultural de la ciudad con un nuevo homenaje a G.A. Bécquer, al aire libre, en su Glorieta del Parque de María Luisa, del que se hace eco la prensa y la televisión autonómica. Cuatro miembros "históricos" del colectivo son los promotores de esta nueva y sexta etapa del colectivo: Ramón Reig, Jesús Troncoso, Amalio y Miguel Ángel Villar. Troncoso y María José G. del Moral (hija de Amalio, antigua colaboradora) abandonan pronto por motivos personales y se suman al grupo los profesores Ángel Sánchez Escobar, Benito Mostaza (procedente de Aldaba) y José Cenizo. Algo más tarde, Ana Recio -profesora de Literatura- y Enrique Rodríguez Baltanás -Doctor en Filología y poeta-. En 1992, lo hacen la poetisa Soledad Fernández Gomá y los profesores universitarios José Manuel Gómez y Méndez y Elena Barroso. Desde Madrid, el profesor y crítico Luis de la Peña apoya las iniciativas del colectivo. Desde Barcelona, la "corres­ponsal" del grupo es la escritora Pilar Castro.
    La consigna de esta nueva etapa bien pudiera resumirse en la frase -retocada- de Gabriel Celaya que sirvió de titular de portada al número cero de la revista de Arte y Pensamiento Gallo de Vidrio de 1991: "La poesía es un alma (con ele) cargada de futuro". Se editan nuevos títulos de la colección: Colección de sombras, de Manuel Ángel Martín López; Rumor de azuda, de Enrique J. Rodríguez Baltanás; Hombre del aire, de Luis Alberto; De la tierra al aire (antología de coplas flamencas originales), varios; y La gaviota fosfórica, de Ángel Sánchez Es­cobar. Tres números de un periódico cultural ven la luz entre 1991 y 1992, así como dos pliegos de Literatura, los dedicados a Leonor Izquierdo de Machado y a la poesía social. Se mantiene una tertulia semanal en casa del pintor Amalio, por la que pasan numerosos invitados de todas las áreas del saber y del arte. Una empresa nueva para el colectivo es la inauguración de una colección de ensayo en 1993 con el libro El cine, otra literatura de Ana Recio Mir, y otra, El Desván, que abarca hasta siete títulos de ensayo periodístico o literario, como La expresión comunicativa (1993), varios; La poesía de Andrés Mirón (1994), de Tomás Pedroso; etc. El colectivo, resucitado, prosigue su labor reivindicativa e independiente. Así, homenajea a Bécquer en la Glorieta del Parque de María Luisa, promueve un recital de poesía erótica y burlesca - que no llegó a celebrarse por censura bancaria- y participa con presencia viva en las manifestaciones, exposiciones y recitales, en la calle y en la Universidad, contra la Guerra del Golfo en enero de 1991.
En los últimos años, prosiguen con la actividad del grupo Miguel Á. Villar, José Manuel Gómez y Méndez y Benito Mostaza, a los que se les han unido Anselmo Ruiz de Alarcón y José Aº. Pérez. Centran sus actos en presentaciones de libros y debates en la librería de viejo “El Desván” cada primer miércoles de mes, así como en la elaboración de pliegos –a Manuel Benítez Carrasco, al político Diego Martínez Barrio...-, la convocatoria del premio Gallo de Vidrio-Nueva Alameda, etc.
     Gallo de Vidrio ha sido y es un grupo de personas con vocación interartística (poesía, pintura, música, etc.) y con afán por expresar una cultura viva y humana y por elevar su grito "vigilante y transparente" contra la opresión, el papana­tismo, la demagogia y la aculturación de los pueblos, especialmente del más cercano, el andaluz. A lo largo de esos veinte años, el grupo ha contado, fundamen­talmente, con impulsores como José Matías Gil, Amalio García del Moral, Emilio Durán, Miguel Ángel Villar, Jesús Troncoso, Ramón Reig, Carmelo Guillén Acosta, Juan Manuel Vilches, José Luis Portillo, Juan Antonio Ballesteros, Manuel Bordallo, Rosa Díaz, Mayte Chicón, Isaac Prieto, Manuel Ortiz y Juan Pinto.
    En su labor, hecha desde la independencia, ha apostado siempre por irradiar la Cultura entre el pueblo. Una labor dura, por la falta de apoyo económico oficial y por la ingratitud derivada de todo empeño divulgador de la Cultura. Este esfuerzo, sin embargo, ha sido reconocido en diversas ocasiones. El catedrático López Estrada recibió con albricias la revista Algo Nuestro en sus primeros tiempos, cuando Sevilla andaba huérfana de estas publicaciones. La cadena S.E.R. nombró a Gallo de Vidrio "Sevillano del año" en el apartado de Literatura en 1974. Un año después los poetas del colectivo fueron recibidos por Dámaso Alonso, con quien se fotografían en la Plaza Nueva, en una ya nostálgica estampa. El poeta y académico los animó y se suscribió a la revista Gallo de Vidrio. Asimismo, Vicente Aleixandre los animó con una afectuosa carta escrita en junio de 1979 y conservada por Emilio Durán para que continuaran su labor.
    Los medios de comunicación, especialmente radio y prensa, se han hecho eco de muchos de los actos organizados por Gallo de Vidrio. Buena muestra es la repercusión que tuvieron en prensa, radio y/o televisión el homenaje a A. Machado en 1975 (Antonio Guerra glosó el acto en "Cambio 16"), la reivindicación infatiga­ble de la casa natal de Bécquer como centro de cultura frente a la especula­ción inmobiliaria o, últimamente, la presentación y publicación de la antología de coplas flamencas De la tierra al aire (1992). Asimismo, múltiples reseñas de los libros editados o comentarios y alusiones a los innumerables actos organizados por el colectivo.
    El Alcalde de Sevilla, Alejandro Rojas Marcos, recibió a los miembros de Gallo de Vidrio en octubre de 1992 en reconocimiento a su labor de creación y de difusión cultural a lo largo de los últimos veinte años. Y en 1994 el mismo Ayuntamiento publicó y presentó en su sede el libro Gallo de Vidrio: Veinte años de cultura en Sevilla, con estudio de José Cenizo y aportaciones de la creación de muchos de los miembros del colectivo durante su larga trayectoria.
     Reseñamos esta múltiple actividad muy detenidamente en nuestro estudio “El grupo poético Gallo de Vidrio: una aproximación desde la socio-literatura”, memoria con la que obtuvimos el Grado de Licenciado en la Universidad de Sevilla en 1994 y que esperamos ver publicada algún día de forma independiente y completa.
 
 
 
 
            2. ESTUDIO LITERARIO
 
                        2. 1. POÉTICA: UNA APROXIMACIÓN DESDE LA SOCIO-LITERATURA
 
    Gallo de vidrio es un colectivo artístico-cultural con ideario. Desde sus inicios, y a través de comunicados internos, manifies­tos, editoria­les y citas, en revistas o prólogos de sus libros, ha intentado dejar claros sus objetivos y hacer patentes sus intencio­nes. Precisamente, al ser un grupo con ideario, y no mera tertulia o asociación circunstancial de escritores y artistas, ha sufrido constantemente el debate interno, la escisión, la renovación, incluso la disputa acalorada entre sus miembros.
    A partir de 1973, y a propuesta de José Matías Gil, la revista pasa a denominarse Gallo de Vidrio.[1]Las palabras de Carlos A. Vilches definen el ideario del grupo: "Gallo de vidrio es la convergencia de dos actividades que definen nuestro movimiento poético: TRANSPAREN­CIA, como la del VIDRIO, y VIGILANCIA, como la del GALLO". En el editorial de la revista núm. 23 de Gallo de Vidrio se defiende el término medio entre el esteti­cismo huero y la expresión panfletaria: "(...) Una vigilia apretada y tensa frente a las dos grandes amenazas que le cercan: de una parte, la narcisista contemplación de su propio ombligo estético, desconec­tado del aquí y ahora de su peripecia existen­cial, y de otra, la obsesiva problematización socio-política que hace que se diluya en puro panfletismo la mera esencia poética. Es preciso seguir la dificilí­sima arista del justo medio, el virtuoso perfil de lo poético separado al mismo tiempo de esteticismos vanos y de arrabaleras demagogias".[2]
    La segunda época que se inicia en 1974 no contempla manifies­to alguno en las revistas.
    La tercera etapa, a partir de 1978, nos ofrece en el núm. 1 de la revista (10-II-1978) una cita de Jean Cocteau en portada: "El papel de los niños, de los poetas y de los héroes consiste en desobede­cer las órdenes". Al hilo de esta frase, construyen el editorial: "(...) por poetas es por lo que desde esta tercera etapa de GALLO DE VIDRIO, vamos a seguir intentando desobedecer las órdenes. Las dadas por una sociedad que no nos gusta y que no sólo vamos a contestar sino a pretender cambiar con las herramientas que sean precisas (...). Estamos dispuestos a izar en cualquier oxidada verja la bandera trascendida de la imagina­ción". Su mensaje es explícito: defienden la imaginación, como los jóvenes del 68, y tienen voluntad de transformar, de cambiar el mundo y la sociedad. En el núm. de marzo-abril de 1978 hay una cita de Hans Magnus Enzensberger: "A los ojos del poder político, la poesía es anárquica". Muy significativa también.
    En el pliego editado en octubre de 1980, en el editorial, titulado "Volver", se nos dice que "el hombre es caminante y no estatua", y en el de abril de 1981 se condena el intento de golpe de Estado de Tejero o la censura gubernamental contra la libertad y la cultura.
    En la etapa a partir de 1990, el núm. 0 de junio de 1991 del periódico de arte y pensamiento contiene el editorial "La cultura es un alma cargada de futuro". Alma, que no arma, cambiando así significativamente el conocidísimo verso de Gabriel Celaya. Se señala que tanto la naturaleza como la actividad de Gallo de vidrio han estado siempre marcadas por el inconformis­mo y se afirma la vocación andaluza en particu­lar: "Creemos que Andalucía ha sufrido un descarado hurto de su cultura y, lo que es más grave, ese hurto, que se consolida en la etapa franquista, continúa aún en buena medida ahora". Se alza de nuevo el lema identificativo del grupo, "Vigilan­te y Transparen­te". Se identifica al colectivo con los artistas comprometidos: "Nos identificamos sobre todo con aquellos hombres y mujeres de la Cultura que han encabezado movimientos sociales". Se apuesta, en fin, por la Utopía: "Aposta­mos por la Utopía, reclamamos desde ahora una reestructuración del modo de existir y de pensar en Occidente (...)".
    En los libros de la colección, en las antologías, también encontramos testimonios del afán por declarar unas intenciones concretas. Así, p. ej., en la antología La granada, de 1974, escribían: "A nosotros nos importa la vigilancia, la transparencia, el bizarro testimonio y la gallarda claridad de una presencia viva, dinámica, revisionable y proyecta­da hacia. En suma, valentía en la sinceridad" y en Al aire el canto del gallo, de 1979, se destaca el fin social de la poesía: "(...) la Poesía, de ese indispensable fruto nacido del alma en su contacto con el mundo, para cambiar profundamente una realidad que no gusta, que anquilosa y aniquila y que por ello es preciso desobedecer".
    En 1980 Ramón Reig elabora un denso y reflexivo "Borrador para un posible manifiesto de Gallo de Vidrio". Se repasa la situación de la sociedad y de la economía mundial, sobre todo la de Occiden­te. Se postula la tendencia marxista, "de pleno vigor y auge". Con especial énfasis defiende el papel inconformista y activo del intelec­tual y del artista. Y, refiriéndose más en concreto al colecti­vo, dice: "Gallo de Vidrio será, por consiguiente, un frente cultural, preferentemente poético, de acuerdo con sus orígenes en 1972, un grupo de artistas-poetas que vayan en pos de la transfor­mación socialista de la sociedad. Sus fines principales serían: informar, formar, sensibilizar y deleitar al mayor número de público posible. En su orientación literaria y artís