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 - Gallo de Vidrio

QUINCE AÑOS SIN AMALIO



 
            QUINCE AÑOS SIN EL PINTOR Y POETA AMALIO GARCÍA DEL MORAL                                                                                    
                                                                       José Cenizo Jiménez                                                   
                                               A mis amigos de Gallo de Vidrio y a la familia de Amalio
 
            Amalio García del Moral (Granada, 1922–Sevilla, 1995), Doctor y Catedrático de Dibujo de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla y Emérito de la Complutense de Madrid, pintor y poeta, Académico de honor de la Academia de Bellas Artes "Santa Isabel de Hungría" de Sevilla, Miembro del Consejo Europeo de Arte y Estética de Bruselas, fue miembro del grupo poético sevillano Gallo de Vidrio durante muchos años. Abandonó el grupo en 1993, tras una intensa labor en el mismo como pintor, ilustrador, poeta, etc. Ha publicado, en la colección auspiciada por el grupo, Algo Nuestro, los libros de poemas La mano florecida (1974), Testamento en la luz (1980) y Alquibla (1983), así como colabora­ciones en diversas antologías. Asimismo, es autor del poemario El pan en la mirada (1977) y Reolina (1986), y del libro Gitanos (1967, 2.ª ed.). Su última obra publicada es Cuentos y leyendas de la Giralda (1991).
            Arte y poesía
            En el seno del grupo Gallo de Vidrio siempre cultivó el amor a la pintura y a la poesía. En sus obras Testamento en la luz y La mano florecida se declara entregado amante de la pintura y la poesía. La mayoría de los poemas son una reflexión sobre el hecho de pintar:
                                    Doy gracias por vivir y ser artista.
                                    Por poseer un hueco sólo mío.
                                    Por poder encerrarme, mudo, a solas
                                    con mi amante infinita la PINTURA.
                                                (La mano florecida, p. 11)
 
    La luz es su razón de existir, esa luz sin la que el pintor no puede crear. El acto de la
 
creación no está libre de impoten­cia y de dolor:
 
                        ¡Pobre pintor desnudo entre sus manos,
                        ansiando todo y al que todo sobra,
                        tenaz vendimiador de frutos vanos!
                                                                (Testamento en la luz, p. 63)
    Sobre las relaciones entre la pintura y la poesía disertó Amalio en el II Encuentro de poetas andaluces, celebrado en Aznalcázar (Sevilla), en febrero de 1982. Entre otras cosas, explicaba: "Existe una normativa para ambas artes que corrige y conforma la sensación o la emoción primera que nos determina a hacer (...). Siempre ha existido, incluso continúa hoy en día, una relación entre poetas y pintores, tanto a nivel personal como a través de colectivos (...). Pienso que muchas veces el poeta pinta y el pintor escribe llevado de su afán de ampliar su medio de comunicación".
     El 11 de febrero de 1995 fallecía en Sevilla don Amalio García del Moral, Amalio para el arte y para la amistad. Era conocido por sus giraldas -365 gestos de la famosa torre-, por sus gitanos y gitanas -Esperanza, como sacada de una seguiriya, a la que tantas veces retrató-, por sus cuadros de pobres jornaleros, por sus paisajes andaluces, por sus obras tarolistas experimentales, etc. Llegó a la cumbre universitaria como profesor emérito de la Universidad Complutense de Madrid y obtuvo numerosos reconocimientos. Expresamos nuestra admiración por la obra pictórica de Amalio, "andaluz total", como fue definido por el escritor José María Requena.
            Compartimos con Amalio muchas tertulias y disfrutamos de su amistad. Al verlo acuciado por el miedo a la muerte, que sentía cercana, rondándo­le, le escribí unas líneas, con el título “Amalio vive”, que terminaban así: “... Pero tú dejarás para el Hombre un mensaje de esfuerzo y de bondad escrito en tus lienzos. Por tu pintura hablarán para siempre los oprimidos, el pan encadenado y la mano florecida. Y cuando duermas ya como un niño grande, en las tardes de abril se oirá a la Giralda preguntar, cantando coplas de esta tierra, por quien fue su mejor amante".
             Admiraré siempre su obra y agradeceré haberle conocido y admirado. Hace quince años ya que nos dejó, pero Amalio vive. Para todos los que lo conocimos, vive. En su obra de luz y de color, en su palabra escrita como un testamento. Tal vez ahora esté más solo que nunca para concen­trarse en su admirable obra. Lo dejó escrito en una copla: "Un momento en soledad. / Y, enfrente, una tela blanca, / donde poner mi cantar".     
            Pero a la vez acompañado desde aquí por cuantos lo recuerdan. Especialmente, sus amigos del colectivo poético sevillano “Gallo de Vidrio”, que con motivo del XV Aniversario de su fallecimiento organizan unas jornadas de homenaje en noviembre, que pueden consultarse en la página web del grupo, www.gallodevidrio.com. Asimismo, la Fundación Amalio, dirigida por su hija María José, también pintora y catedrática, puede consultarse en la web www.fundacionamalio-com y visitarse personalmente en Plaza de Doña Elvira, 7, en pleno corazón del Barrio de Santa Cruz de Sevilla, en una casa que el pintor compró para poder ver y pintar a la Giralda con más cercanía.
            Otra novedad destacable es el libro Acercamiento a Alquibla / An approach to alquibla, en inglés y español, una obra de crítica literaria y traducción de Manuel Caballero Calavia, profesor, esposo de María José, hija de Amalio citada.              Está editado por la Fundación Amalio en bella edición a cargo de Editorial Padilla de Sevilla, toda una garantía. Es una variada aproximación a la obra Alquibla, de Amalio, dedicada a la Giralda, desde la perspectiva del propio texto, pero también con aportaciones como dibujos, fotografías, reseñas de periódicos, apuntes de la crítica, etc.
            Amalio es de esos andaluces universales e intensos, merecedores de mayor reconocimiento aun después de su muerte, como la Medalla de Andalucía a título póstumo. ¿Qué más da que haya quince años que nos dejó? ¿No está ahí su obra? Profunda y variadísima, andaluza y universal. Ojalá surjan muchos artistas como Amalio, Amalio García del Moral.