- Gallo de Vidrio
Nº 2 de la Colección de ensayo El Desván.

A mí, que quieren que les diga, Manolo Martín me cae muy bien, entre otras muchas cosas porque me gusta encuadrarlo en esa raza de economistas que, como José Luis Sampedro, por citar quizá al más venerable y notorio de todos ellos, tienen el acierto de saber ironizar sobre su oficio, relativizan todo lo relativizable, están a la última pregunta y huyen como gato escaldado de esa odiosa jergalización que se ha apoderado de muchos de los suyos y que sólo les sirve como refugio de su incompetencia. Economistas de su talla y poetas de su sensibilidad, cualidades ambas que adornan a nuestro protagonista, son los que hacen falta para recuperar la cordura en este mundo en crisis.
                                         
                                                                                                                     Francisco Rosell